Sta. Teresa de Jesús



Santa Teresa de Jesús alcanzó la perfección en la relación con Dios. Quizás el ejemplo de su vida pueda parecer inalcanzable. Reformó una orden religiosa centenaria, alcanzó la máxima cota del misticismo y sus escritos y su vida le han valido el título de doctora de la Iglesia. Todo un ejemplo en una de la santas patronas de la Jornada Mundial de la Juventud.

La vida de Teresa de Jesús nos enseña que esto no siempre fue así. Era una mujer de su tiempo, con sus problemas y sus imperfecciones. La vida de Teresa nos enseña que a pesar de las tentaciones se puede vivir la perfección en este mundo sólo con abandonarse con decisión en los brazos del Señor. 

Teresa nació en Ávila en 1515 en el seno de una gran familia. Desde niña muestra el carácter de una persona que se entrega. Su hermano Rodrigo, un año mayor que ella, es su compañero de juegos. Impresionados por las vidas de santos deciden a los 7 años que quieren entregar su vida al Señor a través del martirio. Su plan es simple: viajar a tierras musulmanas para sacrificar su vida por Dios. Determinación no les falta. Los dos hermanos escapan de casa y se ponen en camino. Apenas a unos kilómetros de su casa, uno de sus tíos les descubre y los devuelve a casa.

Vida contemplativa "de juguete"
Fracasada la opción del martirio Teresa y Rodrigo deciden dedicarse a la vida contemplativa. En una esquina del huerto de su casa comienzan a levantar piedra sobre piedra una pequeña ermita a la que acuden con frecuencia a orar en soledad. La incipiente construcción se derrumba con frecuencia y son constantes los esfuerzos por levantarla de nuevo.

Con el paso de los años Teresa llega a la adolescencia y, siempre de la mano de su inseparable Rodrigo, se aficiona a las novelas de caballerías tan populares en aquella época. Más adelante la santa de Ávila confiesa que "estas lecturas no dejaron de enfriar mis buenos deseos y me hicieron caer insensiblemente en otras faltas". Teresa tiene un numeroso grupo de amistades y se deja llevar por la frivolidad. Su padre, preocupado por estas costumbres, la envía a estudiar al convento de las agustinas de su ciudad natal. En esa época comienza a meditar seriamente en entregarse a Dios en la vida religiosa y decide hacerlo tras varios meses de resistencia. Su padre no lo acepta pero Teresa ingresa en el convento carmelita de la Encarnación contra la voluntad de su padre. Éste decide ceder ante la decisión de su hija.

Teresa comienza entonces una vida en la que pelea constantemente contra su propia inercia. Tiene claro el modelo: enamorarse de Dios, pero no lo consigue. Su propia flaqueza le arrastra a una vida en la que no lo da todo para estar cerca de Cristo, y es consciente de eso. Influida por el ambiente relajado del convento y por las frecuentes enfermedades que sufre abandona la oración.

Conversión
Tras años de abandono sufre una conversión irrevocable. Su confesor le hace ver el peligro en el que se encuentra su alma por la mediocridad de su vida. Más tarde escribiría: "En medio de las peores enfermedades puede hacerse la mejor oración, y es un error pensar que sólo se puede orar en la soledad". A pesar de ese conocimiento de sí misma "se le iba en desear que los minutos pasasen pronto y que la campana anunciase el fin de la meditación, en vez de reflexionar en las cosas santas". La disipación toca a su fin cuando descubre en las Confesiones de san Agustín y en la devoción a santa María Magdalena el origen pecador de los santos.

Decidida en ese momento a entregarse a la oración, Dios la favorece con experiencias místicas que la desconciertan consciente de su indignidad. Inicialmente piensa que es obra del demonio, pero guiada por su confesor descubre su verdadero origen y comienza a crecer en el verdadero amor a Dios.

Comienza entonces una vida apasionante de servicio a Dios, de ejemplo de cercanía por la vía de la oración, que no es otra cosa que el trato directo con Dios. Por consejo de su confesor escribe sus experiencias en una biografía, no sin resistencia ya que es consciente de su indignidad.

Comienza entonces una aventura en la que sufre la incomprensión de sus hermanas y superiores ante la empresa de reformar el Carmelo para volver a sus orígenes y abandonar la mediocridad espiritual en la que se había establecido. Naturalmente esto encuentra en la propia congregación resistencia y oposición. Incluso es acusada y calumniada ante la Inquisición por incomprensión.

A pesar de todas las dificultades y su propia resistencia saca adelante la reforma de las carmelitas fundando las carmelitas descalzas, quienes centran su vida conventual en la oración y en la penitencia. Silencio y pobreza extrema son sus señas de identidad, algo que no se vivía en los conventos de las carmelitas calzadas. A lo largo de su vida funda hasta 15 conventos reformados por toda España. Muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582.

Teresa es maestra y modelo de oración. Su santidad no se explica sin esta vía que alcanza con mucho esfuerzo y decisión a lo largo de su vida. Largos años de sequía y resistencia no impiden que acabe finalmente enamorada de Dios, a quien abandona toda su vida.

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