Sta. María de la Cabeza



Hace 900 años, en plena Edad Media, la ciudad de Madrid vivía tiempos tumultuosos. Apenas reconquistada por los cristianos en 1085, durante el siglo XII sufre dos incursiones de importancia por parte de los reinos musulmanes asentados en el sur de la Península Ibérica. En ese contexto vivieron santa María de la Cabeza -cuya fiesta celebramos el 9 de septiembre- y san Isidro.

A pesar del paso de los siglos, el ejemplo de santidad de Isidro y María sigue demostrando el sentido vocacional del matrimonio, no sólo como una institución que soluciona una necesidad afectiva o el de tener descendencia, sino como una vocación a través de la cual se puede alcanzar la santidad.

Santa María de la Cabeza nace en fecha desconocida a finales del siglo XI o principios del siglo XII. Su vida transcurre como una doncella más en un Madrid recién anexionado al Reino de Castilla. Su condición de frontera hace que los territorios que bordean la actual capital de España sufrieran de incursiones militares por parte de los reinos musulmanes del sur de la Península.

En una de las invasiones de las fuerzas almorávides Isidro huye a la población de Torrelaguna, donde conoce a María, su futura esposa. Fruto de su matrimonio nace Illán, quien a tierna edad cayó a un pozo. Las plegarias de María e Isidro hicieron que el agua del pozo subiera milagrosamente hasta llegar el niño a los brazos seguros de sus padres. Este milagro ha sido representado en numerosas ocasiones, la más famosa de ellas fue inmortalizada por el pintor Alonso Cano en 1648, que puede admirarse en el Museo del Prado de Madrid.

La vida en la Edad Media para la mujer no era fácil, compaginó las tareas del hogar, con actividades campesinas, mediante el apoyo a las labores de labranza de su esposo.

Fue una mujer santa, humilde, trabajadora, buena esposa y madre de familia, virtuosa y devota. Tras la muerte de su marido en en 1172 regresó a Torrelaguna y murió con fama de santidad en 1175 ó 1180.

Tras varios traslados las reliquias de su cabeza se reunieron finalmente en 1769, en la Real Colegiata de San Isidro de Madrid -donde se pueden venerar actualmente-, con el cuerpo incorrupto de su esposo y patrón de Madrid, san Isidro Labrador.

Santidad en el matrimonio
Isidro y María conformaron un matrimonio santo y padres de familia en sentido cristiano y evangélico que, por su amor a Cristo y a la Santísima Virgen, se santificaron mediante el ejercicio de sus grandes amores y virtudes, dejándonos como ejemplo, su testimonio de vida. Este ejemplo de santidad en el matrimonio es propuesto a los jóvenes de todo el mundo que participan en los preparativos de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid, y en su celebración en agosto de 2011.

- Amor al Señor, mediante la oración y la eucaristía.
- Amor a la figura de la Virgen María (en sus advocaciones madrileñas de Almudena y Atocha, sobre todo).
- Amor a la familia (esposo e hijo).
- Amor al prójimo, mediante sus continuas prácticas, en ocasiones milagrosas, de caridad.
- Amor al trabajo, entendiéndolo y viviéndolo como medio de santificación y alabanza a Dios.

Desde el siglo XIII la Real Congregación de San Isidro vela y promociona por difundir el ejemplo de vida de este santo matrimonio.


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