Historia JMJ

Los comienzos
Fue en Roma a principios de los años 80 en una calle lateral aparentemente insignificante ubicada muy cerca de la plaza de San Pedro. A este lugar acudían entonces regularmente algunos jóvenes para rezar y debatir juntos, muchas veces con el obispo alemán Paul-Josef Cordes, Vice-presidente del Pontificio Consejo para los Laicos. De esta manera fue naciendo una idea en la iglesia San Lorenzo in piscibus. En 1983/84, el Papa Juan Pablo II. convocó el Jubileo extraordinario de la Redención en conmemoración del aniversario de la muerte deJesucristo hacía 1950 años. Durante ese año se organizaron también algunos eventos para la juventud. Se reflexionó entonces intensamente sobre la manera de convertir este encuentro único en un evento duradero.

En 1984 más de 300.000 jóvenes del mundo entero respondieron a la invitación del Papa al “Jubileo Internacional de la Juventud” el Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro de Roma. (...) Se rezó el vía crucis en el Coliseo y se celebró la Eucaristía en la plaza de la Catedral de San Pedro. El evento conoció una acogida impresionante y en vísperas del Domingo de Ramos el Papa le dijo a los jóvenes: “Qué espectáculo tan magnífico el que ofrece su asamblea desde este escenario. ¿Quién afirmó que la juventud actual ya no tiene interés en los valores? ¿Es verdad que uno ya no puede contar con ella?” Con estas palabras el Papa Juan Pablo II entregó al mundo un símbolo:

Queridísimos jóvenes:
al clausurar el Año Santo 
os confío el signo de este Año Jubilar: 
¡la Cruz de Cristo! 
Llevadla por el mundo como signo 
del amor del Señor Jesús a la humanidad 
y anunciad a todos 
que sólo en Cristo muerto y resucitado 
hay salvación y redención.

El año de la Juventud
(...) Cuando las Naciones Unidas declararon el año 1985 como “Año internacional de la Juventud” quedó claro en Roma que debería haber otro encuentro de la juventud del mundo con el Papa. El tiempo fue corto y se trabajó con gran intensidad. Esta vez, más de 250.000 jóvenes respondieron a la invitación del Papa para desplazarse el Domingo de Ramos a Roma. (...)

Una semana después del encuentro con la juventud, el Papa anunció inesperadamente la instauración duradera de las Jornadas mundiales de la Juventud. Así dijo en su mensaje pascual del 7 de abril: “El domingo pasado encontré a centenares de miles de jóvenes y la imagen festiva de su entusiasmo ha quedado profundamente grabada en mi alma. Mi deseo de repetir esta experiencia maravillosa en los años venideros y de crear de esta forma un encuentro internacional de la juventud el Domingo de Ramos corresponde a mi convicción que la juventud se enfrenta a una misión a la vez difícil y fascinante: la de cambiar los mecanismos fundamentales que fomentan el egoísmo y la opresión en las relaciones entre los Estados y de sentar nuevas estructuras orientadas hacia la verdad, la solidaridad y la paz”. (...)

La primera Jornada Mundial de la Juventud
Así nació una idea exitosa que prosiguió su marcha victoriosa por el mundo. La Jornada Mundial de la Juventud se celebró por primera vez de manera oficial el Domingo de Ramos de 1986 en Roma. En 1987 y a continuación por regla general cada dos años, se organiza la Jornada Mundial de la Juventud en algún lugar determinado del mundo. En los otros años se celebra la Jornada Mundial de la Juventud el Domingo de Ramos en Roma y en las diócesis en todo el mundo.

Para el año 1987 se convocó a la juventud a Buenos Aires donde 1 millón de participantes escucharon las siguientes palabras del Papa: ”Repito ante vosotros lo que estoy diciendo desde el primer día de mi pontificado, que vosotros sois la esperanza del Papa, la esperanza de la iglesia.” (...) El año siguiente, 600.000 jóvenes peregrinaron a la ciudad española de Santiago de Compostela donde Juan Pablo II les preguntó: ”Por qué han venido aquí los jóvenes de los años 90 del siglo 20? No sentís en vosotros el espíritu del mundo?”

Tras la caída del Muro
En 1991, 1,5 millón de participantes acudieron a la Jornada Mundial de la Juventud que tenía lugar en la ciudad polaca de Czestochowa. Esa fue, después de la caída del ”telon de acero“ la primera ocasión para los jóvenes de la Europa del Este para participar sin trabas en este evento. “El viejo continente apuesta por vosotros, jóvenes de la Europa Oriental y Occidental, para construir esta ’casa común’ que debe aportarnos un futuro de la solidaridad y de la paz...para la prosperidad de las generaciones venideras hace falta que la nueva Europa se base en el fundamento de los valores espirituales que constituyen el núcleo más íntimo de su tradición cultural”, dijo el Papa.

Medio millón de jóvenes encontraron al Papa Juan Pablo II en 1993 en la ciudad americana de Denver. Delante del escenario impresionante de los Rocky Mountains el Papa llamó a los jóvenes: “No apaguéis la conciencia! La conciencia es el verdadero corazón y la parte sacrosanta de la persona humana donde está sola con Dios... No tengáis miedo de salir a las calles y de dirigiros al público...No es el momento de tener vergüenza del Evangelio...No temáis abandonar su vida confortable y acostumbrada y responded al desafío de hacer conocer a Cristo en la ’metrópoli’ moderna”.

La asamblea más grande de personas de todos los tiempos tuvo lugar en 1995 con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud en Manila (Filipinas): 5 millones de jóvenes aplaudieron al Papa que evocaba la relación con el prójimo: “Sois capaces de ofrecer vosotros mismos, vuestras fuerzas y vuestros talentos para el bien de los demás? Sois capaces de amar? Si lo sois la Iglesia y la sociedad pueden poner grandes esperanzas en cada uno de vosotros”.

En 1997 fueron entre otros muchos jóvenes alemanes los que respondieron a la invitación del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud en París que se terminó con un evento que reunió a casi un millón de personas. Allá Juan Pablo II reclamó un
testimonio vivo de los jóvenes: “Vuestro camino no se termina aquí. El tiempo no se detiene hoy. Salid a las calles del mundo, a las calles de la humanidad y quedad unidos a la Iglesia de Jesucristo!".

El jubileo de 2000 se convirtió también en el jubileo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Casi 3 millones de jóvenes. Dos años más tarde en la ciudad canadiense de Toronto se congregaron 800.000 personas para finalizar la Jornada Mundial de la Juventud. El Papa pidió a la juventud que contribuyesen en la construcción del futuro de toda la humanidad.

En 2005, 2.600.000 jóvenes se congregaron en
Colonia (Alemania) con el nuevo vicario de Cristo, Benedicto XVI, que celebraba su primera JMJ en su tierra natal. Allí, junto a la tumba de los Reyes Magos, el nuevo Papa invitaba a los jóvenes a descubrir a Cristo en la Eucaristía.

En 2008, la JMJ cambió de continente y, por primera vez, se realizaba en Oceanía. La ciudad elegida fue Sydney. Allí, movidos por la fuerza del Espíritu Santo, como rezaba el lema elegido, se congregaron más de 500.000 jóvenes venidos de todo el mundo. En aquella ocasión, la alegría se desbordaba cuando Benedicto XVI anunció que la próxima JMJ se celebraría en 2011 en Madrid.